La
Historia de Kappuksu
por Ree
Soesbee
Traducción de Mori
Saiseki
Nota de la Autora: Un día estaba sola en el bosque hace algunos
meses, justo después de que pasara la gran Batalla del Paso Beiden. Era más o
menos cuando fuerzas Cangrejo luchaban contra los hombres de Toturi en las
tierras del sur, cerca de los dominios de los Doji. De repente, oí tras de mi
una tos, como si un animal se estuviese atragantando con un hueso. Volviéndome
para ver lo que era, descubrí a un bastante asqueroso goblin de pie a mi lado.
Vio que yo estaba asustada y me aseguró que no quería hacerme daño. Me pidió
que escuchase, y que relatase su historia a la gente de Rokugan, y eso me
intrigó. Después de escucharla, acepté, ya que los Siete Clanes aprenderían
mucho de la historia, y por eso la recuento aquí, lo más parecida posible al
original. –Doji Shizue
Mi nombre es Kapukksu, y soy el Cacique Goblin del Gran Clan Goblin de
Muerdeojo. Mi linaje es largo y honorable, y mi madre era famosa en todas las
tribus de la Gente Rechoncha por su habilidad de escupir una nuez y dar a un
mujina a 100 pies en un ojo. Pero esa no es la historia que he venido a
contarte.
Mi tribu, la Muerdeojo, tiene a siete de los más valientes bushi de todas las
Tierras Sombrías, y fuimos el primer clan goblin que el honorable Hida Kisada
reclutó para sus ejércitos. Pos, hemos vivido cerca de la fortaleza del Clan
Cangrejo durante montón de años, y hemos entrado y salido de las grandes minas
de hierro que ay ahí. La verdad, hemos entrado y salido y entrado y salido y
entrado. . . mi gente es dura, sabes. Pero esa tampoco es la historia que te he
venido a contar.
Soy Kapukksu, he dicho, y estaba al mando de un puñao de goblins que luchó bajo
Hida Sukune y el Estandarte del Clan Cangrejo en la batalla del Paso Beiden.
Literalmente, quiero decir, luchamos bajo Hida Sukune después de que fuera
clavado al Estandarte del Clan Cangrejo. Justo abajín suyo. Éramos una especie
de guardias del estandarte y. . . pero ahí no es ande empieza la historia.
Mis goblins son fieros, y hábiles con la honda y el tanto, y normalmente se nos
da el honor de liderar la carga contra las filas enemigas. Una vez, durante el
asedio justo después del Paso Beiden, estaba admirando la impecable formación
militar de mis tropas. Cada uno tenía un puñao de piedras, se había untao bien
de barro por todo su cuerpo, y habían colocao sus mocos en las empuñaduras de
sus armas, para que no se les cayeran de las manos en el combate. Sip, estaba
orgulloso de mis bushi. Uno de ellos, mi hijo, Ropputtu, había sido puesto al
mando de un regimiento entero de mujina, y teníamos a los pequeños diablos
trabajando duro llevando nuestros trastos y dejando relucientes, a base de
escupitajos, nuestras botas. Bueno, al menos la parte de los lapos la
trabajaban.
Éramos tan buenos, que un gran guerrero del Clan Cangrejo debió notar nuestro
poderío militar, y vino a nosotros una noche. Esa noche el humo llenaba el
campamento por el fuego que habíamos hacido para comer, y todos tosíamos y
escupíamos sobre la comida una enormidad. Ofrecimos al guerrero un cacho de la
cosa muerta que comíamos, caballerosos nosotros, pero no quiso. Pienso que el
humo tampoco le molestaba, ya que tenía un trozo de tela negra tapándole la
cara durante todo el rato que me habló. Pero no me importaba, sabía que le
podría encontrar luego por su olor si tenía alguna pregunta sobre el trabajo.
Nosotros los goblins tenemos mejor sentido del olfato que vosotros. Mi viejo
abuelo podía oler un trozo de carne muerta y decirte hace cuanto tiempo morida,
acertando hasta el minuto. Lo que es muy útil para encontrar comida, ya que no
quieres comer nada que sea demasiado fresco, ¿verdad?
Bueno, este guerrero me dijo que nuestras nuevas órdenes eran las de subir un
risco cercano y sacar una tremenda piedra que estaba arriba del risco, pa
poderla tirar al enemigo mañana. Y yo pienso, “¡Pero que idea mas chachi!”
Estábamos deseando ayudar, y además era seguro, ya que íbamos a estar al otro
lado del campamento del enemigo. Lo normal era que fuésemos puestos justo
adelante, en primera línea, pero esta vez, íbamos a estar justo en la
retaguardia de nuestro ejército. No había forma que las fuerzas Dragón viesen
lo que hacíamos, y seguro sería una sorpresa.
Reuní a todos mis goblins, lea pateé a todos unas cuantas veces como un buen
líder, y subimos al risco con los mujina de Ropputtu para sacar la gran roca.
Estaba mu oscuro en la cima de la montaña, ya que el guerrero del Clan Cangrejo
nos había dicho que no necesitábamos antorchas, pero no amportaba. Nosotros
goblins vemos mejor que vosotros. ¿Te he hablado de mi hermano, Cakkitan? El
ver una vez a un oso salir tras él de las profundidades de una cueva en la que
estaba acampando. Desgraciadamente, no se pudo quitar de en medio, pero juraré
hasta el día que me muera que él lo vio primero.
Bueno, a lo que iba, sacamos la roca. Como nos había dicho el tipo, y estábamos
preparados para tirarla rodando tan pronto como alguien la mirara fijamente.
Estaba mu orgulloso de mis goblins, y ordené una ronda gratis de jugo de
manzana podrida para todos cuando volviésemos al campamento. Al día siguiente,
estábamos listos para irnos con la roca. Pero el tío no apareció. En vez de él,
aparecieron un grupo de otros tipos del Clan Cangrejo diciendo que teníamos que
ahuecar el ala ya que Hida Kisada tenía que poner su campamento donde estaba el
nuestro. “Quieto parao,” dije, pero ya sabes lo que suele pasar. Estábamos
sobre nuestras orejas buscando otro sitio ande dormir entre peleas, y el
Campeón del Clan Cangrejo tenía todos nuestros duros y pedregosos sitios.
Bueno, eso fue malo, pero lo que fue peor es que el tipo que nos tuve en pie
toda la noche con esa estúpida roca nunca volvió y nos dejó lanzarla. Por lo
que estuvimos un par de días luchando contra alguien, y fuimos promovidos a
guardias de estandarte después de que Hid Sukune fuese colgado. Eso era bueno,
pos que al menos teníamos un trabajo que olía bien maduro.
Bueno, a lo que iba, finalmente güelo al tipo de la roca escalando el risco un
par de noches más tarde, y le chillo, “Eh, tío, ¿cuando vamos a rodar esa
roca?” Y el empieza ha hacerse el despistao, como si no me conociera. Por lo
que empiezo una guerra de gritos con él, y entonces pasa que Hida Kisada sale
andando de su tienda, chillándonos a nosotros, y haciendo más alboroto que el
que nosotros hacíamos antes. Como si estuviera la mando el tío. Y yo le digo
“Lo siento señor, pero tengo una piedra lista pa rodar hasta aquí abajo, hasta
tu tienda y que hace este tipo si no decirme que ahora va a ser él que la tire
y no yo.” Le conté lo duro que habían trabajado mis goblins en esa roca todo
ese tiempo pasado, pero no me escucha demasiao. El tío de la piedra, empieza a
gritar muy alto sobre como yo le había insultao su honor, y como yo estaba
haciendo parecer que había sido su idea la de tirar una gran piedra desde el
risco (y si lo era, ¿recuerdas?). Aúlla como si estuviese loco, y entonces va y
me reta a un duelo.
Bueno, ahora estaba pillao. Aquí estoy, en frente de Hida Kisada, y me retan a
un duelo. No es que sepa de que lado de una katana se come, pero no puedo
buenamente rehusar. Miro al guerrero y voy y le digo, “Vale, parece que voy a
luchar contigo, ya que si hay alguien que va a tirar esa roca, ese voy a ser
yo.”
Ahora, esta oscuro, pero dicen que tenemos que pelear ahora mismo. Lo que no me
parece mal, ya que los goblins ven mejor que vosotros. ¿Te he contado ya lo de
mi hermano? Ah, si, pos como lo he contao, que no se te olvide. Entonces
intentan darme una espada pero voy y digo “¿Qué queréis que haga con eso?
¿Arrojarla?” Y yo saco mi honda. Ahora están viniendo a nosotros todos los
chicos Hida, y es solo yo contra el guerrero que nos hizo sacar la piedra. Aquí
estoy, rodeado por la guardia de corps y ante la tienda de Hida Kisada, y yo
listo para enfrentarme en duelo a un tipo loco con solo mi honda. Ahora, el
Campeón sujeta una bufanda blanca en su mano, y va y me dice, “Cuando esto
caiga, vas y le das.” Y yo voy y le digo vale, y el loquito dice vale, y Kisada
la deja caer.
Ahora, yo no tiro mal con mi honda de lanzar, pero estaba muuu nervioso. Pos,
tenía la piedra más grande que había encontrado en la honda, y cuando cae el
pañuelo, se la tiro al tío. Si fuese un mierda mentiroso como son los de la
tribu del Puñobaboso, diría que le di en todo el bibi y que cayó como caca de
un buitre grasiento. Pues no, Falle como por un huevo, y la piedra salió
volando en el aire. Empezó a sonreír y a andar hacia mi con su gran y afilada
espada y yo maldiciendo mi suerte, Entonces, por un lado de mi oreja, oigo un
estruendo.
No un estruendo pequeño, como una tripa sin cosas muertas dentro, y no un
estruendo mediano, como un par de ogros bushi con un samurai novato con el que
jugar, si no un estruendo estruendoso. El estruendo más grande que había oído
jamás, y aquí venía bajando la montaña hacia nosotros. Bueno, esa maldita roca
grande era a lo que había dado con la piedra de mi honda, y claro, cayó justo
hacia nosotros. La tienda en la que Kisada supuestamente tenía que dormir es aplastada,
y el tipo con el que tenía que luchar es aplastado, y todos los chicos Hida
empiezan a dar alaridos y a gritar.
Bueno,
yo pensaba que Kisada estaría pensando en arrancarme la cabeza por haber
aplastado su tienda con esa roca grande, quiero decir que sin que él estuviera
ahí dentro para ver si la trampa funcionaba o no, pero ni siquiera estaba
enfadado. Parece ser que su guardia sacó el cuerpo del tipo loco de debajo la
roca, y llevaba un pequeño trozo de oro alrededor de su cuello, y eso les hizo
a todos nerviosos. No estoy seguro de lo que un ‘kolat’ es, pero parece que el
tipo era uno. Me imagino que ‘kolat’ significa alguien que muere por caérsele
una roca encima, ya que era todo lo que era ahora el tío. Bueno, Kisada se
enfadó muchísimo cuando vio la cosa dorada, y la aplastó con su mano. Y yo
digo, “¿Me puedo ir ahora, jefe, o quieres que vuelva a poner la roca en su
sitio para que la puedas usar bien?”
Ahora, yo espero que no diga que si, ya que como he dicho, la piedra era
GRANDE. Pero me mira y sonríe. Sonríe, ¿te lo puedes creer? A un goblin. Me da
la cosa aplastada dorada, y dice, “Has ganado mucho honor hoy, goblin, al
salvar la vida del Campeón del Clan Cangrejo,” o algo parecido, y ahí mismo,
plas, me hace samurai. ¡Un samurai! No el clan del Puñobaboso, ni el clan del
Mentónroto, ni ningún clan goblin que hubo jamás tuvo un goblin que era
samurai.
Pos
esa es mi historia, y aquí llevo el aplastado collar dorado que Hida Kisada me
dio ese día, para demostrarlo. Para que tu y los tuyos lo recordéis, cuando
vejéis a la Gente Rechoncha como soléis hacer, que hay un goblin ahí fuera al
que no le gusta que le vejen. Y ese soy yo, Kapukksu, Samurai del Clan
Muerdeojo. Puedo escupir una nuez y dar a un mujina a 100 pies en un ojo, si es
necesario, e hice que el Campeón del Clan Cangrejo sonriese aunque no estuviese
matando nada. Y esa es una historia pa estar orgulloso.